La Tuscia Viterbesa

Una tierra entre historia y naturaleza

La Tuscia, viterbesa, una tierra mágica, en la que las bellezas de una naturaleza aún incontaminada se funden con un rico patrimonio histórico, artístico, arqueológico y religioso.
Bosques seculares, aguas termales y lagos de origen volcánico constituyen el incomparable marco de necrópolis etruscas, casonas nobles, museos, antiquísimas iglesias y castillos medievales.

Situada en el antiguo “Camino Franchigeno”, Viterbo, la ciudad de los Papas, aúna en sí la síntesis de una ciudad con maravillosas riquezas históricas que se conjugan con el auge de una tranquila ciudad de provincia en continua expansión.. Su característico casco antiguo, en el interior de un imponente recinto amurallado que ha llegado a nuestros días íntegramente conservado, ofrece vistas pintorescas salpicadas de arcos, fuentes preciosas, escalinatas y palacios medievales. Las estrechas e intrincadas callejuelas del casco antiguo medieval desembocan en plazas luminosas y en imponentes iglesias que,constituyen el legítimo motivo de orgullo de la ciudad. Entre ellos, hay que citar la elegante Piazza Verdi con su Teatro dell ‘Unione del s.XVIII, la vasta Piazza Della Rocca en la que surge la Rocca Albornoz, y Piazza San Lorenzo con el famoso e imponente Palazzo Papale, sede del primer cónclave en la historia de la Iglesia.

Entre sus variadas manifestaciones folclóricas, el transporte de la “Machina de Santa Rosa” constituye ciertamente el acontecimiento más esperado del año y al que la ciudad está indisolublemente unida.
La noche del 3 de septiembre, los ojos de la ciudad dirigen sus miradas hacia arriba, a 30 metros de altura pues, en lo alto de un “campanario” iluminado que 100 “facchini” (costaleros) llevan a hombros, se encuentra la estatua de Santa Rosa. La estructura irradia luz por las calles y las plazas del centro.

San Martino al Cimino, a sólo tres kms de Viterbo, es una conocida localidad de veraneo a las faldas de los Montes Cimini. De ella se aprecia su temperatura fresca en verano, sus bosques ricos de castañas y setas, la imponente Abadía Cisterciense y una posición geográfica privilegiada que permite disfrutar de preciosas vistas panorámicas de la ciudad de Viterbo y de la Maremma hasta la costa.
El antiguo centro medieval de San Martino, que surgió al amparo de la Abadía, se reconstruyó en el s. XVI según el gusto de la época.
Donna Olimpia Maidalchini, nombrada Princesa de San Martino por su cuñado, el Papa Inocencio X, encargó a famosos arquitectos, como Gian Lorenzo Bernini y Francesco Borromini, que crearan un burgo moderno, uno de los primeros en la historia en ser realizado en función de un auténtico plan urbanístico.

...los alrededores

La provincia de Viterbo incluye una miríada de pueblecitos, cada uno con su propia historia y belleza.
Destacamos,Bagnaia y su “Villa Lante” que encierra un jardín renacentista a la italiana; el anfiteatro romano de Ferento, las necrópolis truscas de Vulci, Tarquinia y Tuscania; la sugestiva Civita di Bagnoregio Conocida como “la ciudad que se muere”; Orvieto con su imponente Catedral; los singulares mostruos del Parque de Bomarzo de época renacentista; el Palacio Farnese y el Palacio Doria Pamphilij, respectivamente situados en Capararola y en San Martino al Cimino; Blera e Castel D’Asso con sus necrópolis rupestres; Vitorchiano con su Moai procedente de la Isla de Pascua. Son muchos los misterios y las leyendas que se anidan en los castillos de la zona: el Castillo de Monaldeschi en Bolsena, el Castillo Orsini en Soriano nel Cimino y el Castillo Odascalchi en Bracciano. Encantadores son los cascos antiguos de Orvieto, Tuscania y Montefiascone. Para quedarse sin aliento, basta visitar los lagos de origen volcánico de la zona: el lago de Bolsena, el lago de Bracciano y el precioso lago de Vico, situado muy cerca de San Martino al Cimino, y rodeado por una reserva natural protegida.

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