Las Termas en Viterbo

SFuente ... de bienestar

La franja termal rica de manantiales y de lodos naturales que recorre el territorio de Viterbo, se extiende por más de 12 kms de norte a sur de la ciudad. Su epicentro se encuentra en el manantial del Bullicame, ya escrito por Dante en el canto XIV del Infierno. Las aguas termales viterbesas sulfúreo-sulfatadas y alcalino-terrosas, ya eran famosas entre los etruscos y, sucesivamente, lo serían entre los romanos. De hecho, éstos construyeron en el lugar 14 obras, de las que hoy quedan los restos.
Las aguas manan a 58 grados y poseen notables propiedades terapéuticas por la consistente presencia de minerales y de oligoelementos.

En la zona termal de Viterbo existen las llamadas zonas libres y gratuitas, en las que es posible darse un baño y gozar tranquilamente de las aguas termales. También existen balnearios en los que se puede disfrutar de servicios terapéuticos y accesorios.
Muchos Papas apreciaron las aguas termales viterbesas, entre ellos Bonifacio VIII y Nicolás V. Éste mando construir una residencia en Viterbo a principios del s. XVI para poder gozar del extraordinario patrimonio natural de las termas.

Los balnearios termales presentes en Viterbo, recientemente se han renovado y ampliado y han conseguido niveles de calidad realmente elevados. Además, han surgido espontáneamente asociaciones o peñas (como “gliAmici del Bagnaccio” y “le Masse di San Sisto”) quienes con tanta buena voluntad se proponen poner de relieve algunas zonas termales, ocupándose de su constante limpieza y manutención.


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